SOBRE MI
Trabajo la arcilla como una materia viva: me interesan sus irregularidades, sus marcas y su capacidad para conservar una huella. Mi obra busca expresar todo aquello que convive dentro del ser humano: lo animal, lo vegetal, lo mineral, lo marino, lo instintivo y lo imaginado. No entiendo esas naturalezas como algo exterior, sino como fuerzas que forman parte de nuestra identidad más profunda.
Por eso mis esculturas son criaturas híbridas. En ellas aparecen pieles, escamas, hojas, conchas, nubes, corales y formas que no actúan como adorno, sino como materia esencial de cada figura. Parecen crecer desde dentro, como si revelaran una vida oculta bajo el rostro humano. Cada pieza surge así como una pequeña aparición: algo que pertenece al mundo real, pero también a un lugar imaginado.
Mis obras nacen de mitos, libros o películas que me han interesado. No intento representar esas historias de forma literal, sino recoger de ellas una emoción, una imagen o una atmósfera: una figura que espera, una criatura que emerge del mar, un rostro nocturno, un cuerpo que se transforma, un ser suspendido entre dos mundos.